Publicado el 22/05/2026 | Última actualización: 22/05/2026

Al no repercutir IVA, estos autónomos tampoco se podrán deducir el IVA de sus gastos corrientes (compras de material, alquileres, suministros, herramientas digitales). Para muchos negocios con costes de explotación altos, esta medida podría traducirse en un encarecimiento directo de su actividad. Además, los expertos apuntan que no eliminará la burocracia por completo, sino que mutará en nuevas obligaciones informativas para que Hacienda controle que no se supera el límite.

 

  1. El peligro de perder el IVA deducible: costes más altos

El principal beneficio del régimen es no repercutir IVA a tus clientes, lo que te permite ofrecer precios más competitivos (especialmente si vendes al consumidor final). Sin embargo, la otra cara de la moneda es que el autónomo pierde por completo el derecho a deducirse el IVA de sus propios gastos corrientes.

Cualquier inversión en herramientas digitales, suministros, alquiler de locales, gasolina o compra de materiales llevará un IVA que pasará a convertirse en un gasto directo y puro para tu negocio. Para aquellos autónomos y pymes que cuenten con una estructura de costes fija de explotación media o alta, la imposibilidad de restar ese IVA soportado encarecerá de golpe su actividad diaria.

  1. El «ojo de halcón» de Hacienda sobre los ingresos

La simplificación de no presentar el modelo 303 trimestral no significa que Hacienda vaya a perderte la pista. Al contrario, los expertos advierten de que la Agencia Tributaria afinará el foco de vigilancia sobre este colectivo.

La Directiva Europea permite a los Estados miembros fijar topes inferiores a esos 85.000 euros o incluso diferenciar el límite por sectores. Para controlar que ningún autónomo «esconda» ingresos para mantenerse artificialmente bajo el umbral exento, Hacienda cruzará minuciosamente las declaraciones informativas y anuales de operaciones. En caso de superarse el límite, las regularizaciones e inspecciones fiscales estarán a la orden del día.

  1. El posible «rechazo» por parte de empresas y proveedores

Un efecto colateral muy llamativo señalado por los analistas es el impacto en las relaciones comerciales B2B (entre empresas). Al no repercutir IVA, algunas empresas medianas o grandes podrían preferir no trabajar con autónomos acogidos a este régimen, ya que esas compañías no dispondrán de una factura con IVA que puedan deducirse en sus propias liquidaciones. Esto corre el riesgo de «apartar» o restar competitividad a las pymes y autónomos en los contratos de subcontratación o servicios a otras empresas.

¿Qué debes hacer ante este escenario?

El sistema de IVA franquiciado no será obligatorio, sino opcional. Esto significa que cuando entre en vigor, la decisión de acogerse a él o permanecer en el régimen general de IVA dependerá de una calculadora. No hay una fórmula mágica universal:

  • Si vendes a particulares y apenas tienes gastos, te beneficiará.
  • Si vendes a empresas o tienes gastos elevados, probablemente te perjudicará.